martes, 26 de octubre de 2010

Con la práctica cada día de unos simples ejercicios de relajación conseguimos entre otros beneficios una disminución del estrés, un aumento de la vitalidad y una mejor recuperación tras los esfuerzos.
Un ejercicio muy básico y simple de relajación:

Primero aislarse del exterior, es ideal tener un lugar donde podamos estar totalmente tranquilos sin que nadie nos moleste… apaga el móvil y el ordenador… pon una música relajante a bajo volumen… ponte una ropa cómoda… quítate los zapatos… una luz blanca tenue encendida ayuda… elige una posición en la que estés lo mas cómodo posible… Coloca una mano en el abdomen y nota cómo con cada inspiración se eleva y con cada espiración desciende…retén el aire 2 o 3 segundos… expulsa suave y lentamente el aire por la boca… siente todas las sensaciones de tu cuerpo con cada respiración… Continúa durante unos minutos dando respiraciones largas y lentas, suaves y sin tensión… sólo hay paz.

Es posible que las primeras veces te resulte muy difícil conseguir relajarte, pero con constancia llegarás conseguirlo sin esfuerzo, de una forma natural. El secreto está en la paciencia.

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